Soledad y ansiedad. Malditas.
¿Cuándo será el día en que no me sienta sola? ¿En el que no necesite de refugios como mis letras para decirle al mundo que aquí estoy? ¿Necesito una terapia? ¿Ocupo de alguien más para saber que no soy una loca? ¿Por qué siento tanta ansiedad?
Me da ansiedad cuando me pasan cosas que no muchos calificarían como “malas”, yo más bien, las defino como “incómodas”. Me pongo nerviosa, se me corta la respiración y como ahora, mis manos se mueven frenéticamente sobre el teclado con tal de escribir lo más rápido posible y sacar todo esto que llevo adentro. Todo lo que me hace ser ansiosa. También me desquito con música… rock a todo volumen que hace el vano intento de calmarme, de drenar toda la adrenalina que quiere salir de mi pero que no haya forma de hacerlo en mi mudo cuerpo.
¿Qué haces? ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás aquí?
Me dices que soy el amor de tu vida y que me amas con locura, ¿eso no cuenta ahora? Quiero que estés aquí. Una vez me dijiste que nunca me dejarías sola y que ibas a estar para mi, aún si yo no te contaba nada de mí. Que me habías dicho cosas que tu alrededor desconoce… ¿no vez que te necesito como un amigo?
Odio ser una frenética ansiosa.
Odio tener este tipo de vida.
Y odio haber hallado este tipo de ‘drenaje’ en vez de una solución definitiva.
Pero ya aprendí que esas no existen. Por lo menos no para mi.
Veo toda la página en blanco de Word y me da ansiedad, porque me exijo a mi misma llenarla de todo lo que siento en este momento. Me gustaría no tener el teléfono a mi lado (y creo que jamás volverá a estar allí) y no haber contestado ninguna llamada, es más, que no hubiese una llamada. Me hubiera gustado seguir esperándolo, distrayéndome con música pop y sintiéndome bonita al ver mis fotos. Siento que si no saco esto de aquí, mis manos seguirán temblando inconscientemente y seguiré con esta soledad. Odio estar sola, odio sentirme sola y odio aceptar que estoy sola.
Sola.
Es en momentos como estos que anhelaría saber hacer otra cosa que no fuera escribir, una cosa que no me hiciera pensar y pudiera concentrarme al perfecto con ella. Dejarme llevar y no pensar en nada, que mi mente sea tan vacía como un examen reprobatorio. Me pregunto porque no se me expresar con palabras tan bien que como en textos, hay personas que dicen que son buenos, aunque yo no lo creo. A mí me gustaría que mi palabra lo fuese, que sintieran todo lo que yo expreso tan bien en mis textos. No lloro por la situación, estoy cómoda en mi pequeña burbuja donde nada de esto ocurre, donde me puedo encerrar a mí y a mi ansiedad. Odio que revienten la burbuja.
Escrito en un momento de incongruente desesperación y soledad. Ansiedad. Una página nueva.