Debate: ¿JKR o Steph Meyer? ¿HP o Twilight? Miércoles, Jul 8 2009 

Vagando por la red me he encontrado tal “dilema”…

¿JK Rowling o Stephenie Meyer?

¿Harry Potter o Twilight?

No creo que, en el mundo literario y habiendo leído los dos libros, alguien se decida por Twilight, es decir… Claro, en gustos se rompen géneros (heme yo aquí, hell yeah), pero hay que identificar y reconocer el talento cuando se haya. Tambien hay que dejar en claro el estilo literario de ambas y para el público que escriben, el cual es prácticamente el mismo, dejando a un lado que al principio, Harry Potter se figuraba como un libro de niños.

Con una mano alzada y otra en el corazón puedo admitir que Harry Potter me hizo llorar, reír y atrasar tareas porque estaba ocupada leyendo. Aventuras, acción, comedia (¿a quién no lo han hecho reír Ron –su sarcasmo me mata, les juro- o los gemelos Weasley?), misterio, intriga y un casi nulo romance, un punto en contra. Sin embargo, la trama no iba por esa parte, no, la trama era de un niño que descubre que es un mago, entra a una escuela de magia y trata de sobrevivir de un cabrón asesino. La manera de relatarlo es sencilla y, asombrosamente, ideal para el lector. No estamos leyendo el punto de vista de un personaje totalmente inteligente que nos adelante lo que ocurrirá en el libro y nos aburra por ello (como Hermione) o a un tonto que no terminara de entender bien las cosas cuando ya estan sucediendo (como Ron, aunque ya he dicho, me gusta bastante como personaje). No. Estamos leyendo al personaje principal, un chico con temores, coraje, muchos defectos y virtudes significativas. No es ningun Gary Stu [*].

En cambio, Twilight nos ofrece… ¿qué? Una historia de amor imposible que se vuelve repetitiva, ¿se han fijado? La trama de los cuatro libros es que Bella y Edward quieren estar juntos pero no pueden por x o y cosa. Que si James, que si Victoria, que si los Vulturis, que si Renesmee… bueno, solo con decirles que un 20% del libro (si no es que más) se dedica a relatar lo guapo y perfecto que es Edward (o alguno de los Cullen). Stephenie Meyer no tiene un estilo definido al escribir, no relata mucho sobre ambiente y se vuelve aburrido leerla. Ah, claro, me leí los 4 libros, pero fue por no tener nada que leer. Definitivamente, había personajes más interesantes que Bella o Edward (a mi me hubiera gustado saber más de Alice) y Meyer se da cuenta de eso al hacer Midnight Sun, pues sabía de antemano que los Cullen podían ser más fructíferos que una adolecente hormonal que pide sexo desde el primer libro.

Si bien, Harry Potter cuenta con una trayectoria de años y estoy siendo bastante cruel al compararlos, creo que es más estúpido el pensar que una chica obsesionada con un vampiro como si fuera una estrella de rock, puede suplantar a un chico que ha influenciado a generaciones, inculcando valores como la lealtad, el respeto, la valentía y el poder de nuestras elecciones. Es linda una novela donde ambos luchan por el amor, pero llega a un punto ilógico cuando una humana sobrevive del tan-pedido-sexo (que, oh agonía para lectoras pervertidas, no recuerda para nada) y logra dar a luz a una media-vampira. Es verdad que Harry Potter no cuenta nada acerca del amor, solo cosas pasajeras y mal hechas, como la relación de Remus y Tonks (¿había necesidad? No, en verdad, ¿había tal?), cosas raras y rápidas de contar, como Harry y Ginny (me gusta la pareja, pero creo que pudieron haberles dejado un solo capítulo para ellos dos, como favor al lector). Si bien la única que se salva era la de Ron y Hermione… ¿una de tres en siete libros? Dios Bendito.

Hay una gran diferencia entre quien es un gran autor, un gran escritor o los dos al mismo tiempo. Meyer es una autora regular, pues la idea de los amores imposibles nos hace compararla rapidamente con Shakespeare y descartarlo rápidamente como ‘parodia’, pero si que tuvo creatividad al darle nuevas características a los vampiros y sacarnos de la imagen de un hombre pálido de pelo negro, capa negra por fuera y roja por dentro, con colmillos saliendose de su boca… aunque, sin pensarlo mucho, los vamprios clásicos siempre serán clásicos. Recordados (Alabado sea Bram Stoker). Todo depende de que preferamos.

Rowling es, sin duda, los dos al mismo tiempo. Una autora genial por haber llegado a la idea de “el niño que no sabía que era mago y va a una escuela de magia” y una escritora estupenda por saber desarrollar esa idea. No quedarse estampada en la escuela de magia, no, crear tambien un villano como pocos, despiadado, ruin, astuto pero con su punto débil, como todos. Punto que Harry no acaba de entender bien hasta el último libro (el tan nombrado “amor” que el si tiene) cuando esta a punto de enfrentarse con él. Ese magistral capítulo donde Harry y Dumbledore tienen su última charla, frente a frente. Yo no sé, pero algún día formaré un club de fans que prefieren HP por Twilight y Stephen King será mi vicepresidente.

Por todo lo demás, Harry Potter es una saga que crece (no sólo en número de páginas) y te hace crecer con él. Twilight son cuatro libros más que ocupan espacio en mi librero.

Soledad y ansiedad. Malditas. Lunes, Jul 6 2009 

Soledad y ansiedad. Malditas.

¿Cuándo será el día en que no me sienta sola? ¿En el que no necesite de refugios como mis letras para decirle al mundo que aquí estoy? ¿Necesito una terapia? ¿Ocupo de alguien más para saber que no soy una loca? ¿Por qué siento tanta ansiedad?

Me da ansiedad cuando me pasan cosas que no muchos calificarían como “malas”, yo más bien, las defino como “incómodas”. Me pongo nerviosa, se me corta la respiración y como ahora, mis manos se mueven frenéticamente sobre el teclado con tal de escribir lo más rápido posible y sacar todo esto que llevo adentro. Todo lo que me hace ser ansiosa. También me desquito con música… rock a todo volumen que hace el vano intento de calmarme, de drenar toda la adrenalina que quiere salir de mi pero que no haya forma de hacerlo en mi mudo cuerpo.

¿Qué haces? ¿Dónde estás? ¿Por qué no estás aquí?

Me dices que soy el amor de tu vida y que me amas con locura, ¿eso no cuenta ahora? Quiero que estés aquí. Una vez me dijiste que nunca me dejarías sola y que ibas a estar para mi, aún si yo no te contaba nada de mí. Que me habías dicho cosas que tu alrededor desconoce… ¿no vez que te necesito como un amigo?

Odio ser una frenética ansiosa.

Odio tener este tipo de vida.

Y odio haber hallado este tipo de ‘drenaje’ en vez de una solución definitiva.

Pero ya aprendí que esas no existen. Por lo menos no para mi.

Veo toda la página en blanco de Word y me da ansiedad, porque me exijo a mi misma llenarla de todo lo que siento en este momento. Me gustaría no tener el teléfono a mi lado (y creo que jamás volverá a estar allí) y no haber contestado ninguna llamada, es más, que no hubiese una llamada. Me hubiera gustado seguir esperándolo, distrayéndome con música pop y sintiéndome bonita al ver mis fotos. Siento que si no saco esto de aquí, mis manos seguirán temblando inconscientemente y seguiré con esta soledad. Odio estar sola, odio sentirme sola y odio aceptar que estoy sola.

Sola.

Es en momentos como estos que anhelaría saber hacer otra cosa que no fuera escribir, una cosa que no me hiciera pensar y pudiera concentrarme al perfecto con ella. Dejarme llevar y no pensar en nada, que mi mente sea tan vacía como un examen reprobatorio. Me pregunto porque no se me expresar con palabras tan bien que como en textos, hay personas que dicen que son buenos, aunque yo no lo creo. A mí me gustaría que mi palabra lo fuese, que sintieran todo lo que yo expreso tan bien en mis textos. No lloro por la situación, estoy cómoda en mi pequeña burbuja donde nada de esto ocurre, donde me puedo encerrar a mí y a mi ansiedad. Odio que revienten la burbuja.

Escrito en un momento de incongruente desesperación y soledad. Ansiedad. Una página nueva.

La profesionista que quiero ser… Jueves, Ene 22 2009 

(A petición de Josie, colgaré esta entrada que ya tenía tiempo queriendo poner). 

La profesionista que quiero ser…

 

 Quiero ser exitosa.

Así de sencillo, quiero ser tan exitosa, llevar mis interpretaciones tan alto como pueda, hacer sentir tanto a la gente como ellos, con su aplauso, me harían sentir a mi. Darme nuevos sentimientos, tan indescriptibles como bellos, al actuar a un personaje complejo… llevarme al reto de hacer tantos personajes y tan difíciles que me sea igual de difícil recordar cual era cual. Cerrar los ojos y ser capaz de escuchar el aplauso del público en mis oídos como un eco. Que mi talento sea reconocido mundialmente y actuar de mil formas, en teatro, cine, televisión, radio, no importa donde, simplemente estar tan satisfecha con mi vida y tener orgullo. Porque el orgullo es (a mi parecer) algo que se gana, algo de lo que puedes aferrarte cuando te sientas mal, porque serás conciente de todo lo que haz hecho y la satisfacción te llenará.

 La actuación será mi base, la base por la que podré hacer muchas cosas y como seré emprendedora, jamás pararé… así tenga 50 años, quiero seguir actuando. Quiero tener tanta hambre de éxito hasta poder comerme al mundo entero con mis interpretaciones. Llegar al punto de que el ruido de los aplausos me deje sorda y ver las manos rojas del público al terminar estos. Tener tantos, pero tantos personajes que los pueda atesorar en mi misma, porque ellos estarán conmigo y aprenderé de ellos, porque los personajes también han sido seres humanos, aunque de diferente forma. Quiero que mi público vea esos personajes y se admire de lo humanos que puedo llegar a hacerlos.

 Pero no sólo actuar, también quiero escribir, cantar, conducir… no quiero sólo tener una profesión, ¡quiero hacer muchas cosas! Sentirme tan bien conmigo misma de todo lo que lograré que esa satisfacción será pequeña comparada con la de los demás. Hacer muchas cosas con mi vida, aunque lo que más me apasiona es la oportunidad de actuar. Quisiera ser tan, pero tan grande hasta convertirme en una leyenda como Elvis Presley o Marilyn Monroe, pero nunca perder el suelo, quiero ser una agradecida con la vida por darme la oportunidad que muchos matarían por tener… pero algo hay que hacer para merecer tal oportunidad: Esforzarme.

 Es algo que nunca dejaré de hacer, nunca subestimaré un personaje, por más minúsculo que sea. Sea una extra o sea una protagónica, la mejor interpretación y el aplauso serán mi objetivo. Porque no buscaré complacer a los demás antes de estar complacida yo, la mejor interpretación será siempre mi primer objetivo, que vendrá acompañado de la mejor de las ovaciones. Quiero recibir la mejor de todas ellas, que me haga estremecer todo el cuerpo y llorar de la alegría, comprender que hay sólo una manera de hacer las cosas para cumplir mis objetivos y es esforzándose. Haciendo las cosas como si no hubiese un mañana y comprometiéndome hasta la sangre.

 Habrá varios tipos de actores antes y después de mi, pero yo no quiero ser como ninguno de ellos, quiero desarrollar mi propio estilo, agregar personalidad y humanismo a mis personajes hasta que, cuando alguien vea mi interpretación, sea un mexicano o un chino, diga “Esa es (no pondré el nombre por privacidad, gracias por entender)”. Si, sé que ese no es mi apellido, pero yo siempre me dije que tendría un nombre artístico, algo que me distinguiera de la persona cotidiana. El punto es: Ser una artista en todo sentido, revolucionar la actuación rutinaria y ponerle pasión a mis personajes… no hablo de una pasión amorosa, si no una pasión emocional, llevarlos a tal punto de ser personajes únicos.

 Y el día que muera, ser tan velada como una actriz lo puede ser. Ser tan recordada como una leyenda. Ser tan esperada (Porque regresaré, de alguna manera, a actuar) como esa pizza que no llega. Ser tan anhelada como un sueño inalcanzable. Ser tan conocida como las letras del abecedario… que mi tumba este llena de flores y que mis interpretaciones se vuelvan recordadas por siempre.

 Esa es la profesionista que quiero ser, una actriz completa en todo sentido y con tanta pasión por lo que haga que cualquier poema de Bécquer se quede corto. Ser una con el escenario donde actué, ser ovacionada como las grandes y jamás arrepentirme. Una actriz sin límites.

Hablemos claro Jueves, Ene 1 2009 

“Hablemos claro”.

Hablemos claro, hablemos con el alma.

Hablemos claro, hablemos para todos.

Hablemos claro, que los tontos no se sientan discriminados.

Hablemos claro, pero a la vez no hablemos con la boca.

Hablemos claro, hablemos sin callar.

"Hablemos claro".

Eso me dijo ella, eso me dijo él. Seamos pioneros en ese arte, usemos la palabrería más urbana que hayemos, que nuestro lenguaje mundano recorra la piel de aquellos y los haga estremecer. Que las palabras parezcan plumas y hagan reír en las gargantas ajenas. Porque hay que sensibilizarnos y tambien responsabilizarnos. Que el tonto no se sienta discriminado, que el poeta de años se siente a leer, que las revistas modernas sientan poesía actual. Que hace mucho que no hay revoluciones y la queremos empezar. Que cada profesor, historiador y anciano se sientan ultrajados, porque la rebeldía de la actualidad tambien llega a la literatura. Que esa rebeldía no inspire sexo o dinero, que nos haga hablar claro. Sin reglas de escuela, sin paredes al frente, sin piedras en el camino.

Exigir la libertad de pensamiento es cosa del pasado, pero en realidad sigue siendo cosa de la actualidad. Queremos seguir siendo traunsentes de la calle pero poetas, escritores y relatores, aún así. Que hablar claro sea de todos y para todos. Y que tambien, venganza divina, sea una bofetada en la cara para aquel que dijo la primera regla que no fue ortográfica. Aquel que nos limito, aquel que hizo de la escritura algo aburrido para muchos. Pero hoy, mis amigos, les digo con una pistola en la boca “No es así“. Hablar claro, por favor, hablar sin tener que limitarnos. Expresar todo lo que podemos expresar.

Yurih & Josie.

Blog de Josie: http://josiemayrean.wordpress.com/

‘Todo va a estar bien’ Martes, Nov 18 2008 

Considerando que la entrada anterior no fue muy positiva… bah, se las debo.

… ¿Es tan difícil que alguien me lo diga?

Es una frase que, desde hace un tiempo, necesito que alguien me lo diga… escuchar su voz que lo dice de todo corazón, sentir dos brazos que me acurrucan y creer. Ciegamente o no, creer. Por una vez en mi vida creer en algo que si puede ser realidad, porque aunque nadie lo haya dicho, quiero empezar yo misma a hacerlo… a creer. No creo en Dios, ni la Biblia, ni nada de esas cosas que un puñado de fanáticos religiosos se lo quieren hacer saber (a gritos groseros, me ha tocado) a la gente. No, yo no ocupo eso. Yo ocupo a alguien físico que me diga esa frase, me de un buen abrazo de oso y deje que moje su camisa con todas las lagrimas que derramaré.

Y tampoco me importaría parecer una gatita asustada en sus brazos, bah, me importaría un cojón. Hay veces en las que siento que mi tristeza, miedo y nervios son tan grandes que haría lo que fuera porque alguien me lo dijese, fuese un familiar o un indigente, creo que causaría tanto impacto en mi que terminaría viendo a la misma persona. Se que a veces (porque me lo han dicho), por dentro,  puedo parecer de esas tipas fuertes y marimachas que son tan duras como una pared de un kilometro de grosor… ¿sabes qué? no lo soy. O por lo menos, no en situaciones así.

¿Alguna vez haz amado tanto a alguien que lo más importante para ti sea la opinión de esa persona, hacía ti? Yo si. No es a un novio, ni a un amigo/a… es a mi mamá. No daré razones ahora, porque no pienso poner toda mi vida privada en un medio tan publico como internet, donde cualquier secreto se convertirá en chisme. Sólo diré que mi mamá es tan importante para mi, más importante que mi vida, porque ella me ha dado la suya… todos los años que he vivido, mi madre ha estado ahí, como el ángel en carne y hueso que vela por mi, llora por mi y se desvive por mi. En estos momentos, me siento tan indigna de merecerla… sólo pocos hijos podrían ver a su madre así sin verlo de manera abominable o vergonzosa, yo no tengo miedo de decirlo ni por internet: Amo a mi madre.

Sé que dentro de poco la decepcionaré de tal manera que, tal vez, impacté tanto en mi futuro y me arrepentiré de haberlo hecho, pero más arrepentida estoy y estaré de haberla hecho infeliz por ese segundo. Por ello he hecho esta entrada: Ocupo desahogarme. Sé también que mi mamá jamás leerá esto, porque (esto si, si me da vergüenza) sabe tanto de computadoras como yo de chicos guapos: Nada. Volvamos a dos o tres líneas arriba… Si, otra razón de este blog es que quiero encontrar a esa persona, no digo que quiera un novio ni nada por el estilo, sólo quiero a un amigo que me diga esa frase… Alguien que se muestre tan desinteresado que no le importe que moje su camisa Armani, que sus palabras sean tan amables y no me juzgué con ellas, y si no es mucho pedir, acaricie mi cabello con afán de tranquilizarme. Porque ya lo he dicho: Lloraré tanto como puede hacerlo una adolescente, o sea, a mares.

¿Por qué no es más fácil identificar a las personas que queremos hayar? Ya he dicho que no quiero un novio. Quiero un amigo fiel. Ese alguien que me deje llorar y golpear su pecho con tal de que me sienta mejor, pero en vez de eso, yo tengo la suerte de conocer inmaduros. Ahora que lo pienso, es tan irónico… Yo sintiendo todo a flor de piel, con los ojos más acuosos que una pecera y mi madre a menos de un metro de mi, haciendo otra cosa, ignorando completamente mi estado.

Bueh, sólo me queda esperar a ese amigo especial.

Entradas siguientes »