Vagando por la red me he encontrado tal “dilema”…
¿JK Rowling o Stephenie Meyer?
¿Harry Potter o Twilight?
No creo que, en el mundo literario y habiendo leído los dos libros, alguien se decida por Twilight, es decir… Claro, en gustos se rompen géneros (heme yo aquí, hell yeah), pero hay que identificar y reconocer el talento cuando se haya. Tambien hay que dejar en claro el estilo literario de ambas y para el público que escriben, el cual es prácticamente el mismo, dejando a un lado que al principio, Harry Potter se figuraba como un libro de niños.
Con una mano alzada y otra en el corazón puedo admitir que Harry Potter me hizo llorar, reír y atrasar tareas porque estaba ocupada leyendo. Aventuras, acción, comedia (¿a quién no lo han hecho reír Ron –su sarcasmo me mata, les juro- o los gemelos Weasley?), misterio, intriga y un casi nulo romance, un punto en contra. Sin embargo, la trama no iba por esa parte, no, la trama era de un niño que descubre que es un mago, entra a una escuela de magia y trata de sobrevivir de un cabrón asesino. La manera de relatarlo es sencilla y, asombrosamente, ideal para el lector. No estamos leyendo el punto de vista de un personaje totalmente inteligente que nos adelante lo que ocurrirá en el libro y nos aburra por ello (como Hermione) o a un tonto que no terminara de entender bien las cosas cuando ya estan sucediendo (como Ron, aunque ya he dicho, me gusta bastante como personaje). No. Estamos leyendo al personaje principal, un chico con temores, coraje, muchos defectos y virtudes significativas. No es ningun Gary Stu [*].
En cambio, Twilight nos ofrece… ¿qué? Una historia de amor imposible que se vuelve repetitiva, ¿se han fijado? La trama de los cuatro libros es que Bella y Edward quieren estar juntos pero no pueden por x o y cosa. Que si James, que si Victoria, que si los Vulturis, que si Renesmee… bueno, solo con decirles que un 20% del libro (si no es que más) se dedica a relatar lo guapo y perfecto que es Edward (o alguno de los Cullen). Stephenie Meyer no tiene un estilo definido al escribir, no relata mucho sobre ambiente y se vuelve aburrido leerla. Ah, claro, me leí los 4 libros, pero fue por no tener nada que leer. Definitivamente, había personajes más interesantes que Bella o Edward (a mi me hubiera gustado saber más de Alice) y Meyer se da cuenta de eso al hacer Midnight Sun, pues sabía de antemano que los Cullen podían ser más fructíferos que una adolecente hormonal que pide sexo desde el primer libro.
Si bien, Harry Potter cuenta con una trayectoria de años y estoy siendo bastante cruel al compararlos, creo que es más estúpido el pensar que una chica obsesionada con un vampiro como si fuera una estrella de rock, puede suplantar a un chico que ha influenciado a generaciones, inculcando valores como la lealtad, el respeto, la valentía y el poder de nuestras elecciones. Es linda una novela donde ambos luchan por el amor, pero llega a un punto ilógico cuando una humana sobrevive del tan-pedido-sexo (que, oh agonía para lectoras pervertidas, no recuerda para nada) y logra dar a luz a una media-vampira. Es verdad que Harry Potter no cuenta nada acerca del amor, solo cosas pasajeras y mal hechas, como la relación de Remus y Tonks (¿había necesidad? No, en verdad, ¿había tal?), cosas raras y rápidas de contar, como Harry y Ginny (me gusta la pareja, pero creo que pudieron haberles dejado un solo capítulo para ellos dos, como favor al lector). Si bien la única que se salva era la de Ron y Hermione… ¿una de tres en siete libros? Dios Bendito.
Hay una gran diferencia entre quien es un gran autor, un gran escritor o los dos al mismo tiempo. Meyer es una autora regular, pues la idea de los amores imposibles nos hace compararla rapidamente con Shakespeare y descartarlo rápidamente como ‘parodia’, pero si que tuvo creatividad al darle nuevas características a los vampiros y sacarnos de la imagen de un hombre pálido de pelo negro, capa negra por fuera y roja por dentro, con colmillos saliendose de su boca… aunque, sin pensarlo mucho, los vamprios clásicos siempre serán clásicos. Recordados (Alabado sea Bram Stoker). Todo depende de que preferamos.
Rowling es, sin duda, los dos al mismo tiempo. Una autora genial por haber llegado a la idea de “el niño que no sabía que era mago y va a una escuela de magia” y una escritora estupenda por saber desarrollar esa idea. No quedarse estampada en la escuela de magia, no, crear tambien un villano como pocos, despiadado, ruin, astuto pero con su punto débil, como todos. Punto que Harry no acaba de entender bien hasta el último libro (el tan nombrado “amor” que el si tiene) cuando esta a punto de enfrentarse con él. Ese magistral capítulo donde Harry y Dumbledore tienen su última charla, frente a frente. Yo no sé, pero algún día formaré un club de fans que prefieren HP por Twilight y Stephen King será mi vicepresidente.
Por todo lo demás, Harry Potter es una saga que crece (no sólo en número de páginas) y te hace crecer con él. Twilight son cuatro libros más que ocupan espacio en mi librero.